Los días de verano son siempre bienvenidos en nuestras vidas, por ejemplo hoy, hace sol, hay vacaciones, la gente sale a hacer compras, el verde de los parques luce más verde que antes, el azul del cielo también e incluso, en una ciudad sombría como Lima, por momentos aparecen nubes blancas, como de algodón... Es un día chévere, pero a pesar de eso, la noche será mejor... En un día como este, previo solcito, acostumbramos salir todos en mancha y juntarnos en la esquina de la cuadra, a mirar los lomitos pasar y por allí lanzar algún piropo que las deleite. Es en noches como estas, donde las chicas se ponen más guapas que nunca y es en estas noches que alguien por allí dice: "Muchachos!... hamburguesón!!" y todos, sin titubear, movemos la cabeza asintiendo esa propuesta... nos vamos caminando con rumbo a la avenida, luego caminamos de largo un par de cuadras más...
Allí, cruzando la otra avenida, nos encontramos con un carrito sanguchero bastante prominente, es allí donde vamos, a pesar que siempre pagamos demás, ya que debajo del toldito hay un letrero que dice: "Si te ríes pagas doble", no entiendo quien habrá puesto semejante payasada... pero cada vez que vamos allí, nos cobran el doble porque al leer siempre nos matamos de risa..
La dueña de ese carrito es la Señora Claudia, no sé quien la bautizó como la Tía
papitas gordas, pero creo que todo eso se debe a que es un espectáculo verla en
acción...
-"Tía una hamburguesa de pollo"...
-"échale bastaaaante
mayonesa"...
-"Tía te sobró alitas broster??"...
-"Tía cuánto
está la chicha"..
-"Tía mañana te pago peee",
-"Tía pa mi
pasaje pe.. "...
La tía papitas gordas mete las manos en un balde blanco pequeño de pintura latex, pero lleno de aguita limpia, coge el mango de su colador cuadrado de papotas y lo acomoda para que no se meta al aceite... más abajito saca de su mesa una papota pelada de otro balde mucho más grande y con sus manos gordas, casi sin nudillos, en un dos por tres se corta semejantes trozotes de papa... y plash!!.. los avienta a su colador... Cuando hace eso, algunas pelotitas de aceite nos salpican.. pero no hacemos nada para evitarlo.. pues es chévere verla en acción... luego, no sé cómo se da un giro de 180 grados (la tía no tiene cintura) para que su hija pepita, le alcance la planchita redonda para que apane la hamburguesa en su otra planchota llena de aceite pasado...
-"¿Qué hora es?"... le pregunta la tía a Pepita
-"son las 8 mami.." responde ella
-"Debajo de la mesa está la bolsa con la comida para tu papá y hermanos, ponlo encima que ahorita viene tu hermano"
-"Esta bien mami..."
En eso suena el ladrido de un perro, que digo uno, varios,... varios alterados por algo.
Giramos la vista y claro... como no van a estar alterados si el que viene corriendo es Golios (así le decimos nosotros), el hijo de Papitas Gordas,... seguro viene a llevarse la comida para su casa...
La tía apenas lo ve le hace una seña a Pepita para
que le alcance la bolsa blanca... y sin esperar a que Golios llegue al carrito
se lo lanza por encima nuestro... que tal puntería me digo yo... La tía cuanto tiempo habrá hecho esto que ya sabe calcular la distancia y sin dudarlo, usa la fuerza suficiente para que Golios coja el paquete... vaya, cuantos años haciendo lo mismo, cuantos me pregunto yo...
Apenitas Golios coge la bolsa huye como
asustado... (semejante tragón, jajaja)...
Llegó la hora en la cual la tía nos sirva..
pregunta.. :
-"Qué cremas??"...
Y bueno.. como buen peruano le digo...
-"Tía, harta mayonesa, un montón de ketchup, sin mostaza, aceituna, y eso sí, harto rocoto!!!"
Jeje.. la tía nos conoce y sabe q cantidades nos despacha a cada
uno... luego.. ya cuando todos tenemos nuestras hamburguesotas y empezamos a intercambiar algunas anécdotas entre nosotros y por mi parte, escuchar de a poquitos, las conversaciones entre la Papitas y su hija,.... Le recordaba que su examen es en 2 semanas y que no se olvide de repasar junto a su hermano, a lo cual Pepita, a diferencia de muchas chicas de su edad, dice: "Si mami, no te preocupes, que voy a sacar la más alta nota en ese examen, para obtener mi beca"...
Me gusta como se llevan madre e hija y me gusta mucho la determinación que tiene Pepita, es una chica muy tierna, ayuda mucho a su mamá y ella se preocupa bastante por ellos...
Al fin!!!, terminamos nuestras super hamburguesas!!!... es hora de despedirnos de
la Tía Papitas Gordas..
-"Chau Tía, chau pepita... chausss.. !!"...
-"Nos vemos chicos, no dejen de venir eh!"...
Unos días después, me topé con la Papitas Gordas en el mercado, estaba algo
como loca... buscando no se qué.. le saludé y no me hizo ni caso... La tía
Papitas Gordas me conocía de años y siempre me saludaba.. no sé por qué aquella
vez no lo hizo... que yo recuerde ella siempre estuvo allí, en su carrito a dos
cuadras y media de la esquina de mi casa.. y siempre íbamos en mancha a comer
nuestro hamburguesón de papotas gordas...
Aquella misma tarde me encontré con mi
amigo Marco (le decíamos Rugrats), el me contó que la tía Papitas Gordas estaba desesperada pues, su
esposo se había accidentado en el trabajo y había quedado muy mal herido... estaba en
el hospital y me dijo para ir todos a verlo... Yo dije claro, hay que juntarnos...
A las horas nos enteramos por la boca de una vecina, que el señor había muerto...
... Nosotros estábamos
confundidos.. y yo más todavía.. aquella misma mañana me topé con la Papitas Gordas y ni siquiera me saludó.. más tarde me enteré de aquello y recién entendí... todo era por eso...
Pasaron 2 semanas.. y 3.. y 4... Papitas Gordas ya no salía a vender las
hamburguesas.. nosotros esperábamos que venga allí... arrastrando su carrito
ayudada por su hija Pepita y escuchando esas llantitas delanteras algo
temblecas chocando con la base de fierro de su pequeño negocio... pero.... ya
no lo hacía.. ya no iba al barrio... ya no nos preparaba nuestras gordas
hamburguesas, ya no la veíamos cortar con sus deditos gordos sin nudillos
semejantes papotas y darse la vuelta habilidosamente para coger la planchita que
le alcanzaba Pepita... ya no iba.. nosotros... todos... la extrañábamos...
A los días me enteré que Papitas Gordas ya no vivía por allí.. se había mudado...
todo hacía suponer que nunca más la volveríamos a ver.... pero eso no fue así...todos la volvimos a ver...
Tres días más tarde caminando rumbo a mis estudios, me topé con Pepita..
-"Holaaaa!!.. Pepita!!.. como estas.. que es de tu mamá.. ya no viene por aquí.. "
... Pepita me reconoció.. me miró a los ojos y con sólo escuchar que le
pregunté por su mamá... rompió en llanto.. diciéndome que su mamá había
fallecido... Los colores se me bajaron.. sentí mi cara blanca como papel y tan
ligera que parecía que me caería... pronto mi pecho empezó a respirar más aire..y
mientras más aire respiraba más entrecortada se volvía mi respiración.. Abracé
a Pepita e inconteniblemente varias lágrimas se deslizaron por mi rostro...
Pepita me dijo que estaba yendo al barrio para avisar a los chicos que su mamá
había fallecido y que vayamos a su velorio...
Así es,... es allí donde la volvimos a ver.. fuimos
todos.. y no miento si digo que el lugar se llenó a rebalsar.. por lo menos 300
personas.. todas dándole el último adiós a Papitas Gordas... Un condenado
borracho, conductor de un auto, la atropelló cuando ella se volvía de la iglesia a su casa...
Así es como dejamos de verla.. así es como nos dejó... tan hábil con su
regordeta mano, tan pasiva y dura a la vez... tan jobial y seria también... tan
preocupada por sus hijos y su familia.. no puedo entender por qué todo le fue tan mal.. qué
hizo ella para merecer todo eso.. fue la persona más tranquila y buena que
conocí.. y así sin más.. la castigaron.. primero con su esposo.. y luego
dejándonos de esa forma.. tan injusta.. tan cruel..
Te extrañamos Papitas...
Eres y serás siempre la mejor de todas...
Comentarios a este FIC: